sábado, 19 de abril de 2014

El campeón

El campeón

Fue ayer de noche estando en reunión de amigos cuando volví a verte después de tantos años. Te adiviné a la  distancia,  casi como una sombra. Te acercaste, te  sentaste a la mesa justo a mi lado y  el derredor silenció. Tan cercanos, no pudimos evitar que nuestras rodillas se rozaran debajo de la mesa y fue entonces que giré mi cara y encontré tus labios y al instante saboreé en mi boca tus besos.
Tus manos estaban apoyadas en la mesa, esas manos heridas, esculpidas a golpes que recorrieron tantas veces con suavidad mi piel, reinventando mi cuerpo. Cerré los ojos y recordé la habitación aquella, las sabanas esparcidas en el piso,  sentí tu cuerpo entero sobre el mío, el olor de tu piel  y el  interminable  goce. Sucedió en ese momento, cuando diste vuelta la cara y nos miramos a los ojos que los dos supimos cual sería nuestro próximo movimiento. Los demás como espectadores en la mesa también percibieron, ellos fueron testigos de esa pasión clandestina que nos unía allá lejos y hace tiempo.
Iba a levantarme para acudir a la cita tácita, cuando desperté del sueño, del sueño que por un instante  te  volvió a la vida.
Al costado de mi cama, esparcidas por suelo, yacían las sábanas caídas.

Coby Vros

Abril 2014