Te desapareciste.
No encontré institución que proteja a hijos de padres desvanecidos por propia voluntad.
Apropiador del amor que nunca me darás.Marcaste a fuego el desabrigo,la inexplicable sensación de no ser querida y me recreé en esa emoción insistentemente.
Me renací en los ojos de mis hijos y me renombre en la extensión de la autoría de Dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario