Ser o no ser
Mis abuelos tuvieron durante un corto tiempo un almacén en el barrio de Saavedra .Me gustaba ponerme detrás del mostrador y ver a mi abuelo que por entonces me parecía de una estatura descomunal, sacar las galletitas dulces de una lata ,pesarlas y envolverlas luego en un papel ,en el momento de cerrar el envoltorio doblaba el papel en dos y tomándolo por ambos bordes hacía un repulgue de abajo hacia arriba y al llegar a los extremos giraba todo el paquete, en un movimiento certero tomándolo de las puntas y así quedaba perfectamente cerrado. Ese movimiento final tan difícil de explicar como de realizar, ejercía en mi una fascinación y porque no decirlo admiración por la habilidad de mi abuelo.
Mi abuelo fue la única figura masculina que tenía cercana, era un gran lector, escuchaba la radio en la cama hasta quedar dormido, se sentaba a la cabecera de una mesa de mujeres, tenía la mirada transparente. Cuando me tomaba de la mano, el mundo se transformaba en una conquista.
Una tarde mientras el negocio estaba cerrado y los abuelos descansaban y la siesta perfumaba el silencio de la casa, salí a la calle y me senté en el cordón de la vereda.
De pronto fijé la mirada en una pared pintada de colores vivos un azul vibrante y amarillo brillante, deletreé vi-va-bo-ca .Y fue esa tarde tibia de primavera donde elegí en libertad mi primera pertenencia .Cuando se despertó mi abuelo y abrió el almacén me encontró parada delante de la puerta y como si hubiese ganado altura le dije: “Abuelo, yo soy de Boca”.
Coby
No hay comentarios:
Publicar un comentario